Tratamiento de la Distonía Focal del Músico

Un camino hacia la recuperación

A partir de mi propia experiencia, quiero compartir las conclusiones más importantes a las que he llegado, tras haberme recuperado de los síntomas de Distonía Focal que sufrí en los dedos índice y anular de mi mano derecha.

Ha sido un camino de búsqueda personal, de investigación, de intuición y sentido común, de errores y aciertos, de introspección, de curiosidad… pero sobre todo de mucha determinación, humildad y paciencia.

Lo más importante es entender que el síntoma no se produce debido a ninguna patología de carácter fisiológico, sino que está circunscrito al ámbito del cerebro y se debe a una alteración funcional del sistema nervioso central.

El Dr. Moshé Feldenkrais fue un científico que en la década del 50 del siglo pasado desarrolló un método, a través del movimiento consciente y la atención dirigida, para mejorar la calidad del movimiento, la postura, la flexibilidad, la coordinación y la relación con el entorno y además, fue un pionero de la neuroplasticidad, cuando aún no se hablaba de ella.

Sus libros fueron para mí una gran fuente de inspiración.

Su concepto de “autoimagen” hace alusión a la imagen mental, somática y experiencial que una persona tiene de sí misma y guarda relación con el homúnculo de Penfield, ese peculiar mapa topográfico del cuerpo reflejado en la corteza motora y sensorial, dibujado por el neurocirujano Wilder Penfield.

En el contexto del Método Feldenkrais, la autoimagen se moldea y enriquece a través de la exploración consciente del movimiento para desarrollar una mayor autoconciencia. De esta forma, es posible mejorar la organización corporal y ampliar el repertorio de acciones posibles, lo que lleva a una mayor libertad, eficacia y bienestar. 

“Nuestra autoimagen consta de cuatro componentes que intervienen en toda acción: movimiento, sensación, sentimiento y pensamiento.”

M. Feldenkrais, Autoconciencia por el movimiento

De la interacción de esos cuatro componentes a los que hace alusión Feldenkrais, es fácil deducir que el miedo u otras emociones, cuando están relacionadas con una acción determinada como la práctica de nuestro instrumento musical, tendrán algún tipo de efecto en el movimiento.

Ahora bien, teniendo en cuenta la demostrada plasticidad de nuestro cerebro, es posible ir reduciendo poco a poco los síntomas de la distonía focal del músico hasta hacerlos desaparecer por completo si trabajamos desde un enfoque holístico que potencie la Propiocepción y el Movimiento Consciente, así como la identificación y liberación de aquellos patrones emocionales y de pensamiento tan fuertemente ligados a los síntomas, que hacen que estos se disparen automáticamente.

Es necesario crear nuevos esquemas neuromusculares que nos permitan volver a movernos de una manera orgánica y eficaz.

Recuperar el control motor fino implica, en primer lugar, recuperar las sensaciones adecuadas.

Entendemos por sensaciones adecuadas, aquellas que nos permiten crear un tono muscular equilibrado para mantener la forma que debe adoptar nuestra mano o nuestros labios a la hora de tocar nuestro instrumento.

El siguiente paso es crear movimiento consciente. Esto significa aprender a movernos de forma eficiente y sin esfuerzo.

Como puedes ver, hasta ahora me he centrado sólo en dos de los cuatro componentes del cuadro de Feldenkrais: la sensación y el movimiento, pero existen otros dos factores importantísimos ha tener en cuenta, para completar un tratamiento de la distonía focal que sea realmente efectivo.

Estos componentes restantes son el pensamiento y el sentimiento.

La mente rumiante es aquella que nos acompaña de forma inconsciente y constante, con pensamientos tóxicos.

Algunos de estos pensamientos pueden ser un afán obsesivo de perfeccionismo, autoexigencia desmesurada, competitividad, necesidad de demostrarnos algo a nosotros mismos o de impresionar a los demás.

Estos pensamientos tóxicos pueden desencadenar sentimientos negativos.

Por ejemplo, el perfeccionismo puede conducirnos a un sentimiento de frustración y de culpa si no obtenemos el resultado esperado en un determinado tiempo, pese al esfuerzo invertido.

La autoexigencia desmesurada nos puede generar estrés.

Una alta competitividad puede llevarnos a sentir envidia de los logros de otros colegas.

La necesidad impresionar a los demás nos pone inevitablemente en una situación de nerviosismo, que acarrea frustración si sentimos que no hemos cumplido nuestro objetivo y la necesidad constante de demostrarnos algo a nosotros mismos y poner el listón demasiado alto puede llevarnos fácilmente a un sentimiento de desesperanza y desazón.

Si ignoramos el impacto que estos pensamientos y sentimientos tienen en nuestro sistema nervioso y consecuentemente en nuestros procesos motores, estamos obviando un aspecto decisivo en la activación de los síntomas de la distonía focal.

Si te señalara los cuatro elementos de más abajo y te preguntara cómo te percibes a ti mismo, ¿qué dirías?

  • CUERPO
  • MENTE
  • ESTADO EMOCIONAL
  • PATRONES DE RELACIÓN

¿Percibes cada una de estas partes de forma INDEPENDIENTE o como partes INTERDEPENDIENTES, es decir, como partes que se relacionan entre sí?

Aunque la mayoría de las personas suelen contestar: ¡Sí, claro que son partes relacionadas entre sí!, sigo observando a diario cómo la enorme mayoría de las personas que sufren de distonía focal, contemplan e intentan tratar esta condición como un hecho sintomático aislado e independiente.

Esto se explica debido a una falta de concepción holística del ser humano.

Cuando de verdad tenemos una perspectiva holística, la salud y la enfermedad son un estado que experimentamos, no algo que expresa nuestro cuerpo físico.

Por ese motivo, la mayoría de las personas que intentan recuperarse de la distonía focal se encuentran atrapadas en la observación del síntoma, que es tan sólo la representación física de la condición y no la condición en sí misma. Pero si miramos a la distonía focal desde una perspectiva holística, esta se convierte en la suma de:

  • La representación de las sensaciones físicas que experimentamos durante los síntomas
  • El estado emocional que experimentamos durante los síntomas
  • Los pensamientos tóxicos que nos acompañan cuando realizamos la tarea que dispara los síntomas
  • Los patrones de relación con nuestro instrumento, con otros músicos, con la audiencia, los cuales tienen una incidencia emocional importantísima en el disparo de los síntomas.

Entonces, ¿seguirías creyendo que la distonía focal se trata exclusivamente de un problema físico, neurológico, emocional o tal vez psicológico?

O que tal vez merece la pena emprender un viaje de AUTOCONSCIENCIA e INTEGRADOR, que nos ayude a conectar todas estas partes entre sí y a sanarlas desde un concepto holístico.

Pues, precisamente en esto se basa mi programa de recuperación y por eso se llama INTEGRACIÓN CONSCIENTE MOTORA-EMOCIONAL (ICME).

Se trata de un camino que va a abrirte las puertas hacia una nueva experiencia mientras tocas; desde el aspecto físico hasta el sensorio-motor, el emocional, o la forma de relacionarte con tu instrumento y con la audiencia.

Neuroplasticidad recuperación distonía focal

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Con la guía adecuada, recuperarse de la Distonía Focal del Músico es posible.

Recuperarse de la distonía focal del músico requiere del acompañamiento de una guía especializada, pero también del compromiso, constancia y paciencia de quien inicia este camino hacia la recuperación, el cual constituye un proceso absolutamente personal.

Walter Silva Distonía del Guitarrista

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